Baranoa
Quejas en Parroquia Santa Lucía por el párroco: feligreses expresan inconformidades
Un incidente denunciado por la feligresa en Facebook durante la misa de sepelio de su abuela reactivó quejas contra el párroco Eduard Vélez Aponte. Usuarios también afirman que varios grupos se habrían retirado por presuntos tratos “groseros”.
En la parroquia Santa Lucía, en Baranoa, crece una conversación pública que ha tomado fuerza en redes sociales. Feligreses y exintegrantes de grupos parroquiales han compartido experiencias, opiniones y cuestionamientos sobre la gestión del párroco Eduard Vélez Aponte, responsable de la unidad pastoral. Aunque la parroquia y la Arquidiócesis de Barranquilla no han emitido un pronunciamiento oficial, las publicaciones abrieron un debate que sigue activo.
El episodio más reciente habría ocurrido durante la misa por el fallecimiento de la abuela de la feligresa Ana María De la Cruz, quien aseguró en una publicación en Facebook que el sacerdote «se puso histérico a gritar y manotear» porque al finalizar la misa del sepelio de su abuela, la feligresa dio unas palabras.

Según su relato posterior, sus palabras se pronunciaron “con el féretro en la puerta, la misa nunca fue interrumpida”. En su interpretación de los hechos, añadió que la reacción del sacerdote estaría relacionada con asuntos administrativos: “la rabia del tipo radica en que no fue informado previamente para él cobrar su comisión”, manifestó De la Cruz.
Más que un episodio: usuarios reportan inconformidades previas
El incidente exequial no sería, según múltiples comentarios, el único malestar expresado por feligreses. De acuerdo con mensajes públicos, varios grupos parroquiales habrían dejado de asistir a la comunidad. Aunque no existe confirmación institucional, en varios comentarios se se señalaría una percepción de distanciamiento creciente entre algunos laicos y el sacerdote.
En este punto aparece el comentario de Albeiro Gutiérrez Adga, quien escribió “no voy allá pero se retiró una congregación. Algo está pasando con el sacerdote”.
Una fuente que pidió reserva de identidad también aseguró que “casi todos los grupos se retiraron” y que, según su apreciación, el párroco habría “hecho las formas para acabar con los grupos de la iglesia”. Ninguna de estas afirmaciones ha sido verificada por alguna autoridad eclesiástica.

Preocupación creciente en la comunidad
Entre los feligreses consultados, se plantea la preocupación de que la manera en que se estaría administrando la parroquia podría estar afectando la vida espiritual de quienes asisten.
Según varios testimonios, los episodios descritos y los tratos percibidos como «groseros» por algunos usuarios estarían generando un ambiente que, a su juicio, debilitaría la cercanía entre los fieles y la comunidad pastoral.
Mientras esperan un pronunciamiento oficial, los miembros de la parroquia coinciden en que la situación amerita atención para evitar un mayor distanciamiento entre los creyentes y su espacio religioso.
Hasta ahora, ni la parroquia Santa Lucía ni la Arquidiócesis de Barranquilla han publicado un comunicado sobre los señalamientos.