Barranquilla
Barranquilla se prepara para meses más cálidos y con menos lluvias
La ciudad entraría en un periodo con temperaturas elevadas y precipitaciones limitadas. El patrón climático podría mantenerse durante junio, julio y agosto.
La tendencia climática para Barranquilla ha sido proyectada hacia un incremento de temperaturas en los próximos meses. Según datos de iClima, junio, julio y agosto estarían marcados por condiciones más cálidas dentro de la actual temporada lluviosa Caribe, con lluvias menos frecuentes de lo habitual.
El comportamiento ha sido asociado a factores atmosféricos que limitan la formación de nubosidad. Entre ellos, se ha identificado el fortalecimiento de los vientos alisios y la cizalladura del viento, condiciones que reducen la probabilidad de precipitaciones continuas en la región.
¿Por qué Barranquilla y el Atlántico deben prepararse para el fenómeno de El Niño?
— iClima (@_iclima) May 5, 2026
Barranquilla y gran parte del Atlántico suelen ser de las zonas más afectadas durante eventos de El Niño. Esto se debe al fortalecimiento de la cizalladura del viento y de los vientos alisios,…
En este contexto, la presencia del fenómeno de El Niño ha sido considerada como un factor que podría intensificar el escenario. Históricamente, este evento ha estado relacionado con periodos de altas temperaturas Barranquilla y disminución de lluvias en gran parte del Atlántico.
Se ha indicado que, aunque podrían registrarse algunas ondas tropicales, su impacto sería limitado. En lugar de lluvias extendidas, se prevén eventos aislados, con precipitaciones concentradas en sectores específicos y sin cobertura general en la ciudad.
El patrón esperado sería repetitivo: lluvias localizadas seguidas de varios días consecutivos de calor. Este comportamiento podría mantenerse durante gran parte del trimestre, con intervalos de cuatro a cinco días de temperaturas elevadas tras cada evento de lluvia.
Además, no se ha descartado la presencia de polvo del Sahara en la atmósfera del Caribe. Este fenómeno suele estar vinculado a cielos más despejados y reducción adicional de lluvias, lo que reforzaría las condiciones de calor en la región.
Dentro de este escenario, también se han señalado posibles anomalías positivas de temperatura, especialmente entre julio y agosto. Esto implicaría registros térmicos por encima de los promedios habituales para la ciudad.
La combinación de estos factores configuraría un panorama climático con menor variabilidad de lluvias y predominio de calor sostenido, en medio de una temporada lluviosa Caribe que no presentaría su comportamiento típico.